El juego de rol


Las madres solteras, como yo, tenemos duplicado el trabajo. Me empeciné de joven amar a un compañero del colegio y desde que él se fugó de mi cama por que supo que sería papá me dediqué a cuidar de mí y de mi hija.
Soy quien sostiene mi hogar, padre y madre. Sin des meritar los aportes del papá, claro. En esencia estuve siete años sin nada de nada y me hace falta el cariño de un hombre.

Conocí a mi novio hace varios meses y estuvimos saliendo. No pasábamos de besos y abrazos y muchas muestras de cariño, por lo que esa noche organizamos una reunión intima en su apartamento.
Me propuso que hiciéramos un juego. La idea es que yo me consiguiera un uniforme de colegiala y el llevara uno de doctor.

La verdad, la idea se me hizo lo más de ridícula por que ademas de las cinco veces que tuve sexo con el papá de mi hija no tenía idea de otras cosas o de otras personas. Pero acepté.

Cuando llegue a su casa me recibió con la mayor cordialidad y me invitó a su estudio que parecía una sección de la biblioteca Luis Angel Arango. Me sirvió un trago whiskey de Bourbon, que nunca había probado y del que solo pude probar un sorbo. Me preguntó si quería seguir con el juego. Yo no pude pronunciar palabra, solo atine a mover la cabeza afirmando. -bueno- dijo y me señalo la puerta de un baño. -allá puedes cambiarte.

Cuando estaba asolas en el baño me miré en el espejo y me pregunte con mirada de seriedad -¿segura de hacer esto?- me conteste que si. 

Me desnude comenzando por el saco y la blusa. Me quite el brasier pero luego me lo volví a poner. Me abotoné la camisa blanca y me puse una corbata que viene con el disfraz.
Me quite los zapatos de tacón, el pantalón las medias veladas y la ropa interior.
Me puse unas medias de lana blanca, unos tenis azules y una falda de tela a cuadros que no alcanza a llegar a la rodilla. Me solté y peine el cabello para hacerme dos colas y listo.

Me miré al espejo y se me escapó una carcajada (si me vieran en estas) pensé.  Salí y encontré a mi hombre sentado en el escritorio muy serio leyendo un libro de anatomía. Me acerque y me senté y con voz seria me dijó:

-señorita dígame la partes del órgano sexual femenino-
-vagina y vulva. creo-  le conteste con una voz nerviosa y con algo de risa. 
-¿y que más?- preguntó
-No sé- conteste
-aaaa conque no estudió- refutó y me miró con voz burlona.
-señorita, hágame el favor y me alcanza ese borrado que está a su lado- ordenó

Mire a mi lado y el borrador blanco estaba tirado en el piso. Me puse de pie con dificultad por que se me hacia super incomoda la minifalda, lo hice delicadamente con la intención de no mostrarle nada. Lo miré y note su morbo por lo que le sonreí. 
Cuando al fin me liberé de la silla, me iba a acurrucar para recoger el borrador pero me llegó a la cabeza que esa era la intención de la falda, sin ropa interior y la excusa de recoger algo del piso. 
Solo me agaché sin doblar las rodillas por lo que el pudo ver mi trasero pelado. Mi vulva, mi ano y mis nalgas sonrojadas por el maltrato de la tela del sillón. Cuando logré tocar el borrador sentí su cara en medio de mis nalgas y su lengua en mi vagina. 
Sentí un corrientazo por lo que casi me dejo caer pero me sostuvo y me ayudo a ponerme de pie. Me invitó a sentarme y se alejó hasta el escritorio donde me preguntó si sabia las partes de los órganos sexuales masculinos.

-Pene, testículos y no se más- le conteste
-Entonces la clase se hoy es los órganos sexuales del hombre- dijo mientras bajaba su cremallera y ponía en mi cara un gran pene.
-Este es el glande cubierto por un forro de piel que se llama prepucio- me dijo y con su rostro me incitaba a que lo tocara. 
Lo palpé duro de piel suave y muy caliente. Lo examiné con picarda mientras miraba a su dueño con alegría y emoción. Me atreví y le desabroche el pantalón (sin ropa interior) y se lo baje total. Lo admiré con curiosidad mientras yo seguía sentada y el posaba para mi. 

Enseguida me invito a ponerme de pie y comenzó a besarme, en ese instante note que estaba empapada y sentí vergüenza por que me imagine como había dejado la silla.
Intente pedirle disculpas por eso pero no soltó mi boca y me metía la lengua y jugamos con nuestras lenguas. Luego tomo mi pierna y la coloco sobre la silla mientras me besaba el cuello y me penetró con fuerza sacándome un gemido. Se movía rápido y enérgico mientras yo gozaba de lo bueno hasta sentir como mis piernas perdían su fuerza y mi placer explotaba sobre su pene. Me dejé caer en la silla cansada de las piernas y sintiendo como mi vagina palpitaba.

@erotifero





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