Masaje




En las tardes el trabajo parece que se extiende, se complica, aparecen más tareas de las que rutinariamente surgían y ruego al destino que se demore mi hora de regreso a la casa con mis padres.
Así fue el último mes, aproveche mucho mi tiempo adelantando trabajo. Pero al igual hay días en que solo me quedaba sentado mirando la pantalla del computador. Como hoy en que solo estoy congelado con los brazos extendidos sobre el escritorio, tanto así que no reacciono a las manos de mi compañera de trabajo que decide darme un masaje.
Por unos segundos no percibo lo que sucede, pero luego siento un espasmo en la nuca que a la vez me eriza los bellos de los brazos. Salgo de somnolencia y me siento acalorado. La miro y le sonrío. Le doy las gracias por el favor del masaje, le digo que esta deliciosos ese pequeño descanso. Me quito el blazer para sentir sus manos mas directamente, luego ella en el mismo proceso me desabotona la camisa y me la quita. 
Ella empieza a besarme el cuello y cuando giro la cabeza con sorpresa, me atrapa la cara y me besa. Me masajea los labios con los suyos y me mete la lengua con afán y empiezo a emocionarme, pero a la vez empecé a racionalizar los que está pasando y buscando no alarmarme decido ponerme de nuevo la camisa.


La miro mientras encajo los botones de la camisa. Es una mujer muy blanca vestida con un pantalón azul Palazzo en licra. El torso está cubierto con una camisa blanca semitransparente que deja ver su sostén de color azul marino. Me sonríe y veo que tiene corrido el labial por lo que paso la mano por mi cara para limpiarme el labial. Se me ocurre que debo relajar la situación y saco del cajón del escritorio una botella de Ron que empezamos mezclar con gaseosa cola.
Luego de dos tragos, que bebimos muy despacio, estuvimos varios minutos mirándonos y sonriéndonos. Ella se acerca y se sienta en mis piernas, pasa un brazo por mi cuello y me besa. Con una mano acaricia mi cabeza y con la otra mi rostro.
Intento no cerrar los ojos, la miro entretenido y no puedo evitar ver por entre los botones de su blusa el sostén y sus grandes senos. Mientras me besa con gran dedicación yo aprovecho para desabotonar y meter mi mano. Logro desabrochar la prenda interior. Ella la siente caer y saca su lengua de mi boca, me mira y sonríe. Le devuelvo el gesto, pero no disimulo que me interesa sus pechos con lunares.  Ella se pone de pie para luego sentarse sobre mí con las piernas abiertas y los pechos tibios en mi cara.
Sus senos son fuertes, suaves y huelen sabroso. Los pezones erectos tienen una tonalidad rosa muy sexy, su piel llena de lunares como estrellas en el cielo.  Ella empieza a restregar su pantalón sobre el mío, intuyo que sabe que me está apretando el pantalón por lo que comienza a desabrochar el cinturón. Atrapa mi pene para escupirlo y luego introducirlo en su boca hasta la garganta. Siento el placer en la entrepierna y mi piel arde. Atrapo su rostro y lo llevo hasta el mío y mientras la beso busco desabrochar su pantalón.

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